De origen medieval, la festividad del Corpus Christi, instituida en honor del Santísimo Sacramento, fue desde su creación, en el siglo XIV, una fecha del calendario festivo. El arraigo del Corpus en las poblaciones catalanas ha dejado una huella profunda en las formas festivas. Hoy podemos observar todavía su legado en muchas de nuestras fiestas.

Su herencia la llevan los gigantes, águilas, mulasses, dragones, bailes populares y otras representaciones presentes en las Fiestas Mayores de todo el país. El carácter religioso pero al mismo tiempo fuerte componente cívico del Corpus hace que esta fiesta siga viva en diferentes lugares con particularidades muy definidas, como la Patum de Berga, las enramades en Sallent, las Catifes de flors en Sitges y en Arbúcies o el Ou com balla en Barcelona, motivo de este artículo.

El Ou com balla disfruta de la magia de lo que es sencillo. Esta manifestación, propia de la fiesta del Corpus barcelonés, se ha convertido con el paso de los años un símbolo de la identidad festiva de la ciudad de Barcelona. Los elementos del Ou com balla son el huevo (ou en catalán), el agua y las profusiones florales, todos ellos con lecturas simbólicas de fecundidad y regeneración, propias de la estación primaveral en plena vitalidad. En el ámbito popular, el Ou com balla representa la Sagrada Forma dentro de una rica custodia adornada con piedras preciosas.

Su origen en el tiempo es difícil de precisar. Todo parece ser, y así lo apunta Ramón Nonat Comas, que el 1440 ya se disfrutaba del Ou com balla. En una anotación de los libros de cuentos de la Obrería de la Sede consta que el claustro de la Catedral de Barcelona recibió el encargo de arreglar la capilla del claustro por el día de Corpus y el coste de una partida de huevos por manantial.

Según Joan Amades, tampoco podemos olvidar las similitudes del Ou com balla con los juegos de agua que los musulmanes realizaban en los surtidores de los patios interiores. Uno de ellos consiste justamente en poner una pelotita sobre el chorro de agua de los manantiales. El manantial del Claustro de la Catedral de Barcelona y La Casa de l’Ardiaca son los lugares tradicionales donde veremos el Ou com balla. Actualmente se puede ver en más patios de edificios históricos y singulares de Barcelona, ​​una serie de “huevos bailadores” que nos invitan a salir a la calle y pasear por los rincones más bellos de la Ciudad.

El paseo de la fiesta de Corpus nos permite adentrarnos en patios donde las piedras son piedras de verdad: el Museo Marés, la Academia de les Bones Lletres, el Palau del Lloctinent o el Ateneu Barcelonès, etc. Sin olvidar el Ou com balla del claustro de la parroquia de La Concepción, que aunque apartado de este itinerario por las callejuelas de la Barcelona Vella, está bailando desde hace muchos Corpus. Más recientemente se van añadiendo otros huevos fruto del entusiasmo por esta expresión festiva, como por ejemplo el del Centro Ocupacional Taller Escuela Sant Camil del barrio del Guinardó que hace una reinterpretación de esta tradición a partir de la utilización de materiales de recuperación y reciclaje.

Texto: Amadeu Carbó


23/06/2017 09:00:00