El papa Francisco, en Evangelii Gaudium, nos habla de los "Desafíos de las culturas urbanas" Y nos anima a "reconocer la ciudad desde una mirada contemplativa, esto es, una mirada de fe que descubra al Dios que habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas. La presencia de Dios acompaña las búsquedas sinceras que personas y grupos realizan para encontrar apoyo y sentido a sus vidas." (n.71)

"Esta presencia no debe ser fabricada, sino descubierta, desvelada. Dios no se oculta a aquellos que lo buscan con corazón sincero, aunque lo hagan a tientas, de manera imprecisa y difusa." (n.71)

Nos hacía falta "abrir la Basílica". Como sabéis, en este momento, y gracias al esfuerzo de muchos voluntarios, la Basílica está abierta todos los días de 10:00 h a 20:00 h (excepto los mediodías de los miércoles) y es un hogar abierto a todos, intentando cumplir el deseo del Santo Padre que afirma: "La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre. Uno de los signos concretos de esta apertura es tener templos con las puertas abiertas en todas partes. De este modo, si alguien quiere seguir una moción del Espíritu y se acerca buscando Dios, no se encontrará con la frialdad de unas puertas cerradas. (n.47)


Por otra parte, no quiere ser una apertura fría, de tienda, sino con el calor que irradia la presencia viva de Jesús. "En sus vidas cotidianas los ciudadanos muchas veces luchan para sobrevivir, y en estas luchas se esconde un sentido profundo de la existencia que suele conllevar también un profundo sentido religioso."
Para todos los que "luchan por sobrevivir" sabed que los martes y los jueves (de 13:00 a 19:00) pueden encontrar, gracias también a la colaboración de las adoradoras de ANFE, el Santísimo Sacramento expuesto a la adoración del pueblo. Está para poder "contemplarlo para conseguir un diálogo como el que el Señor desarrolló con la samaritana, junto al pozo, donde ella buscaba saciar su sed (Jn 4,7-26).” (n. 72)

Ojalá que sepamos contagiar, especialmente los hermanos y hermanas de la Hermandad de la Virgen de la Merced, lo que nos dice el evangelio: "El Señor está aquí y te espera". Muchas veces este encuentro gratuito en la oración no tiene ni el lugar ni el silencio necesario. En la Basílica queremos ofrecer este amplio horario y forma del encuentro con Él.
 


Por otra parte "Una cultura inédita late y se elabora en la ciudad.” (n.73). Todos somos bien conscientes del anonimato que esto nos puede comportar, pero la ciudad de Barcelona es también "un lugar privilegiado de la nueva evangelización" y "Esto requiere imaginar espacios de oración y de comunión con características nuevas, más atractivas y significativas para los habitantes urbanos. Los ambientes rurales, por la influencia de los medios de comunicación de masas, no están ajenos a estas transformaciones culturales que también operan cambios significativos en sus modos de vida. Se impone una evangelización que ilumine los nuevos modos de relación con Dios, con los otros y con el espacio, y que suscite los valores fundamentales.” (n.73-74)



La Basílica ofrece también un cicló de retiros durante los tiempos fuertes de la liturgia: Adviento, Cuaresma, Pascua etc. Son siempre los sábados por la mañana, de 10:00 h a 13:00 h. Son también espacios de encuentro con Dios en el centro de la ciudad, como una especie de oasis en la ciudad.

Es una iniciativa que pretende hacerse eco de las propuestas que nos plantea nuestro Cardenal en su Carta Pastoral "Una Iglesia samaritana en medio de las grandes ciudades", cuando, afirma que "con el fin de evangelizar en nuestra Nínive de hoy, en nuestras grandes concentraciones urbanas, necesitamos contemplarlas con una mirada de fe, creyendo que Dios habita y trabaja"

No es nuevo este cambio en las ciudades porqué el Espíritu Santo es capaz de cambiar nuestros corazones endurecidos. En Babel, hombres y mujeres se afanan para conseguir una unidad que no llegaba nunca y disfrutar de una paz que no se hacía posible, pero el Espíritu Santo, en Pentecostés, consiguió que todos entendieran, aunque cada uno hablaba su propia lengua. Esta palabra que los unía sin quitarles la propia identidad, es una unidad y una paz que nos viene, nos llega como don de Dios.

Abrirnos a este don del Señor es lo que ha motivado una apertura más amplia de la Basílica, a poner en el centro la presencia eucarística de manera más prolongada, y ofrecer unos espacios compartidos de oración que nos conviertan en samaritanos de aquellos que intentan "sobrevivir" en nuestra ciudad.

Podréis seguir desde aquí la programación de estos retiros.