Apadrina el Órgano








LA BASÍLICA DE LA VIRGEN DE LA MERCED

Los orígenes

Fue durante el pontificado del obispo de Barcelona Berenguer de Palou (1212-1241), cuyo sepulcro puede admirarse en un arcosolio de la capilla de San Miguel en la girola de la catedral, cuando acaeció la milagrosa aparición de Virgen María a San Pedro Nolasco, según la tradición, el día 2 de agosto de 1218. El 10 del mismo mes y año se fundó la Orden de la Merced, en la seo barcelonesa, con asistencia del rey Jaime I de Aragón, el obispo Berenguer de Palou y San Ramón de Peñafort. La Orden quedó oficialmente establecida entre 1222 y 1228, con el propósito de rescatar los cautivos en poder de los musulmanes. Adoptó la Orden el escudo con la cruz de plata sobre gules de la catedral y las cuatro barras de Aragón.
 
En 1045 se había fundado el hospital de Guitart o de Santa Eulalia, establecido en la casa de la Pia Almoina, cerca de la catedral, con el fin de atender a los pobres y peregrinos. En su recinto murió, el 19 de julio de 1131 el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III. El 1218 el rey Jaime I cedió el hospital a la recien creada Orden de La Merced para que estableciese allí su primer convento.
 
El 5 de agosto de 1232 don Ramón de Plegamans donó unos terrenos en el Arenal de Roquetas o dels Gòdols, a los Mercedarios e, inmediatamente, se empezó a construir el nuevo hospital de Santa Eulalia que se terminó el 1234. Al año siguiente, el papa Gregorio IX (Hugolino) aprobó las constituciones de la Orden y en 1245 el papa Inocencio IV (Sinibaldo Fieschi, 1243 a 1254) puso el hospital bajo la protección de la Santa Sede por medio de una Bula apostólica. En 1249 el obispo Pedro de Centelles (1243-1251) otorgó un privilegio para que la iglesia del convento-hospital tuviera carácter público.


El primer convento mercedario

Después de la estancia inicial en la casa de la Pía Almoina, el convento de los mercedarios fue el de Santa Eulalia en la playa de Roquetes y, en 1252, se construyeron los puentes por encima de la calle de la Merced que unieron el convento, más cercano al mar, con la iglesia. La obra se hizo con beneplácito de Jaime I, que tenía una habitación en el convento, donde también residió, en 1401, la reina Violante de Bar, viuda de Juan I.

En 1265 se creó la rama femenina de la Orden siendo su primera superiora Santa María de Cervelló (1230-1290) cuyos restos reposan en la iglesia de la Merced. En 1267 queda listo el primer templo de estilo gótico.

Entre 1336 y 1377 el arquitecto Jaime Cercés dirigió importantes obras de reforma y, en 1343, se abrió la puerta de la calle Ancha (actalmente Ample). En 1361 Bernat Roca hizo el retablo mayor en forma de tabernáculo, donde se instaló la imagen de siete palmos de altura que podría ser la que actualmente se venera. En 1380 el rey Pedro IV regaló la urna donde reposan los restos de Santa María de Cervelló. En 1389 se completó el campanario. El 27 de enero de 1401 el rey Martín I el Humano concedió a la iglesia el título de capilla real y a los frailes de la Merced la dignidad de capellanes reales. En 1419 se completa la fachada gótica de la iglesia, cuyo aspecto es conocido por un documento del Archivo de Protocolos Notariales.

En 1492 se comenzó un nuevo retablo mayor con arquitectura de Pedro Duran e imágenes de San Juan Evangelista y San Juan Bautista de Juan Cassel, que termina Guillermo Duystach, ambos alemanes. En 1501 se hizo la sillería del coro con maderas de chopo y roble de Flandes, a cargo de Pedro Torrent, mientras la obra del retablo la seguía el pintor Antoni Marqués en 1503. En 1516 se construyó la portada renacentista de la iglesia de San Miguel, al lado del Consejo de Ciento, por los arquitectos de Pedro Mateu y Gabriel Pellicer y escultura de francés René Ducloux. Esta puerta se colocó en 1870 en la iglesia de la Merced.

El convento renacentista de la Merced

En 1650 se estaba trabajando en la obra del nuevo convento de estilo renacentista con un claustro de columnas de mármol negro en el claustro. Actualmente es la sede de la Capitanía General. En 1605 se inició la obra por el arquitecto Jerónimo Santacana y la continuó su hijo Jacinto Santacana (1613-1621). En 1651 se terminó la portería y la gran escalera. Lorenzo Passolas hizo los arrimaderos polícromos del claustro.

En 1667 se desmontó el retablo gótico y se edificó el nuevo ya en estilo barroco, de 20 metros de altura y ocho de ancho con una ventana central para el camarín, o cámara angélica. Al mismo tiempo se desmontó la sillería del coro. El 10 de septiempre se quemó la sacristía, construida a partir del 1671.

Una terrible plaga de langostas asoló Barcelona en 1687 y el consejo de Ciento pidió la protección de la Virgen de la merced, proclamándola patrona de la ciudad, el 25 de septiembre. La plaga remitió al año siguiente y se terminó el 15 de septiembre de 1688. En 1689 se hizo la silla o trono de plata para la Virgen y se instaló el órgano. En 1693 el Consejo de Ciento regaló la urna de plata que contiene la antigua de madera policromada en la que reposan los restos de santa María de Cervelló, con motivo de su canonización.



El 28 de septiembre de 1705, durante la guerra de Sucesión, cayó una bomba de artillería en el presbiterio y mató a una mujer. El 23 de julio de 1714 la imagen de la Virgen se depositó en la catedral durante el asedio de la ciudad. En 1755 José Buxareu construyó el nuevo órgano.

La nueva iglesia

En 1765 se empezó a construir el templo actual, concretamente el 25 de abril, según proyecto del arquitecto y contratista Josep Mas Dordal, autor de entre otros edificios en Cataluña como el palacio Moja de la Rambla (1776-86), de la reforma de la iglesia de Arenys de mar (1774-1784), de la parroquia de San Vicente de Sarriá, del pueblo e iglesia de Almacelles (1774-1777), del palacio del obispo de Barcelona Gabino Valladares Messía (1782-1786) y de la Mesa de Comunes Depósitos en la plaza de Barcelona. También proyectó la ampliación del puerto de Palamós. Fue numerario de la Academia de Ciencias desde 1789. Trabajó en colaboración con su hermano Pablo, también arquitecto.

El 25 de abril de 1765 el Marqués de Mina, Capitán General de Cataluña, por expresa delegación del rey Carlos III, puso la primera piedra del nuevo templo. Hubo que derribar la iglesia gótica y el gran retablo barroco pasó a la parroquial de San Esteban de Granollers y, en 1917, al Museo de Arte de Cataluña.

Las obras continuaron a lo largo de diez años y en la ornamentación de la fachada colabora el escultor Carlos Grau (1714-1798) con el mismo estilo que había empleado en la iglesia de Santa Marta y en el palacio del duque de Sessa. En los diversos altares se instalaron estatuas de Salvador Gurri (1749-1819) y Pablo Sierra (1749-1806).

El día 10 de agosto de 1775 se traslada, en procesión, la imagen de la Virgen desde la catedralal hasta el nuevo templo.

Las celebraciones se prolongaron hasta el 14 de septiembre. El 9 de dicho mes se había tenido lugar la bendición del nuevo templo.

El nuevo altar mayor lo proyectó el arquitecto valenciano Vicente Marro y fue inaugurado el 2 de agosto de 1794.

La nueva iglesia es de nave única, con capillas entre los contrafuertes y cuatro tramos de bóveda de cañón seguido, con arcos fajones. Tiene un crucero muy poco acusado y cúpula. Un coro alto a los pies del templo y, lateralmente la capilla del Santísimo que tiene, asímismo, una pequeña cúpula en la capilla adyacente. Alrededor del presbiterio se hallan la sacristía y la escalera que accede al camarín.


El siglo XIX

La iglesia de Ntra. Sra. de la Merced, hasta que se convirtió en el monumento tardobarroco actual, pasó por diversas fases de remodelación ya que inicialmente fue tardorománico o gótico primitivo, luego plenamente gótica para desaparecer por demolición y ser reconstruida en estilo barroco, en la segunda mitad del siglo XVIII.

Durante el siglo XIX fueron serios avatares los que dañaron el edificio en su decoración.

En 1806 fueron suprimidos los enterramientos en el interior de la iglesia y, con el tiempo, quedaron cubiertas las losas sepulcrales, que fueron recuperadas en los trabajos de restauración de 1990.

En 1808 los franceses se hicieron dueños de Barcelona y cuando en 1814 evacuaron la ciudad, se llevaron el trono de plata de la Virgen. Entre el 31 de marzo y el 5 de julio de 1814, los frailes depositaron la imágen de la Virgen y la urna de Santa María de Cervelló al abrigo de la catedral para evitar profanaciones.

A finales del trienio liberal, el 18 de enero de 1823, el Ayuntamiento ordena la demolición de los puentes sobre la calle de la Merced. El mes siguiente una Real Orden suprimió el convento de la Merced.

Con la ley de Desamortización del Bienes Eclesiásticos de Mendizábal se produjo la exclaustración de los Mercedarios y el convento se convirtió en oficinas de la Amortización, cuartel de la Milicia Nacional y en teatro para reunir dinero para la Milicia.

Cuando el rey Fernando VII visitó Barcelona, se alojó en la antigua Ala dels Draps, que servía de Capitanía General. Desde aquel momento, el convento pasó a convertirse en sede de la Capitanía General. Se hizo oficial el cambio, vigente hasta la actualidad, en 1846 cuando ostentaba el cargo de Capitán General, don Manuel Bretón.

El 2 de agosto de 1868 el papa Pio IX (Juan Mª Mastai-Ferretti, 1846-1878) proclama la Virgen de la Merced patrona de la diócesis de Barcelona.

El año siguiente fue derribada la iglesia parroquial de San Miguel, junto al Ayuntamiento, y la puerta renacentista del siglo XVI de René Docloux fue desmontada y reconstruida en la calle Ancha, entre 1870 y 1872, dando acceso a la iglesia de la Merced. Desde entonces la iglesia de la Merced se convirtió en parroquia de la Virgen de la Merced y de San Miguel.

En 1883 murió el obispo de Barcelona José Urquinaona y Bidot y su tumba fue instalada en el presbiterio de la Merced, en un sarcófago de mármol sobre dos columnas en torno de la puerta de la escalera del camarín. Encima se colocó, en 1885, la escultura del obispo, de Agapito Vallmitjana, 1885.

En octubre de 1888 se inauguró la nueva cúpula de la Merced poco después de los actos conmemorativos de la coronación canónica de la Virgen, el 21 de agosto, de manos del obispo J. Catalán y Albosa, en la catedral. La cúpula fue rematada exteriormente por una escultura de bronce de la Virgen, obra de Maximino Sala Sánchez y el interior de la cúpula fue pintado al fresco, con escenas de la coronación de la Virgen, por Victoria Codina Langlin (1844-1911).

El propio Juan Martorell dibujó el trono de metal de la Virgen que labró en bronce, N. Solà. Así mismo se reformó la escalera del camarín. En 1895, el obispo regaló al Cabildo catedral un cuadro de grandes dimensiones, obra de Francisco Galofré Oller (1865-1942), que reproducía fielmente el acto de la coronación. Estuvo en la capilla de santa Lucía de la catedral, luego pasó a la sala vecina al camarín de la merced y en 1983, regresó a la catedral colocándose en la sala de la Merced del sobreclaustro.



El siglo XX

En 1914 se hizo la restauración de la capilla del Santísimo y, a ambos lados de la nave de la iglesia, se situaron los púlpitos de mármol y metal proyectados por el arquitecto Ramón María Riudor Capella (1868- 1938).

En 1916 se terminarán las obras de restauración de la sala del Descendimiento de la Virgen, o de la Escolanía, con un altar del arquitecto Enric Sagnier Villavecchia (1858-1931) donde estuvo el relieve de mármol que representaba el Descendimiento, obra del escultor Josep Llimona Bruguera (1864-1934). En la sala quedó la pintura de la Coronación, de Galofre Oller cedida por los canónigos de la sede, y la pintura que regaló el Consejo de Ciento en 1688 conmemorativa del fin de la plaga de langostas. En 1917 el padre Gazulla publicó un interesante libro sobre la iglesia en el que se reproduce la planta del templo gótico que dibujó el arquitecto Lluís Domenech y Montaner.

El 24 de septiembre de 1918 se conmemoró el VII Centenario de la aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco, San Ramón de Peñafort y el rey Jaime I y en aquella ocasión el Papa Benedicto XV (Giacomo della Chiesa, 1914-1922) otorgó a la iglesia de la Merced el título de Basílica Menor. Fue entonces que el pintor Julio Borrell Pla (1877-1957) pintó el intradós de la bóveda mayor. Simultáneamente el escultor José maría Camps Arnau hizo un bajorrelieve que representa al obispo de Barcelona, el Dr. Reig Casanova, recibiendo del Papa las insignias basilicales. Se colocó encima de la puerta de la sacristía, frente al monumento al obispo Urquinaona.

En 1928, y en ocasión de los preparativos para la Exposición Internacional de 1929, el arquitecto Adolf Florensa (1889-1968) dirigió las obras de reforma de la fachada de Capitanía General. En el claustro se colocaron arrimaderos de azulejos con escudos de priores mercedarios y capitanes generales, que sustituyeron a los primitivos azulejos del siglo XVII, obra de Lorenzo Pasolas, que habían desaparecido a finales del siglo XIX.

La destrucción de 1936

Y llegó la terrible destrucción de julio de 1936. Todo lo que pasó en la iglesia de la Merced lo describió, punto por punto, mosén José Sanabre, archivero de la diócesis de Barcelona. La tarde del 19 de julio la chusma frenética invadió el edificio de Capitanía General y, a acto sseguido, se dirigió a la iglesia de la Merced exigiendo su destrucción. No fue hasta el día siguiente que, acompañados de la fuerza pública, pudieron penetrar en el templo después de disparar numerosos balas de fusil contra la fachada. Acto seguido prendieron fuego en el interior de la iglesia de manera que se quemaron las pinturas de la bóveda mayor, se ahumaron los frescos la de la cúpula. Las tribunas de madera, el órgano y todas las imágenes de los altares laterales quedaron destruidas. Los bomberos velaron para que el fuego sólo quemara la iglesia y no pasara a lasviviendas cercanas. El fuego fue avivado de nuevo en varias ocasiones los días posteriores.

La imagen de talla de la Virgen fue lanzada desde el camarín sobre el Sagrario del altar mayor y, días después, otros revolucionarios la tumbaron en el suelo frente al altar.



El padre Luis Pelegrí Nicolás, beneficiado de la iglesia y martirizado por esta razón el 29 de marzo de 1937, se propuso rescatar la imagen gótica. Después de enterarse de cómo había quedado la imagen pidió ayuda a una familia de la parroquia bien relacionada con el Consejero de Gobernación de la Generalitat de Cataluña, don José María España Sirat. A las cuatro de la tarde del 27 de julio salieron de la Consejería de Gobernación tres agentes de la confianza del Consejero, junto con dos carabineros, dos guardias de asalto y dos guardias civiles. Se les unió la señorita Teresa Coll, que había gestionado la operación con el Consejero. El grupo, en una camioneta, se desplazó a la Merced con el pretexto de recuperar la caja fuerte con las joyas de la Virgen y que los asaltantes no habían localizado porque estaba en un muro del camarín. Vaciada la caja bajaron al presbiterio y, al pasar por delante de la imagen caída frente al altar, la Srta. Coll sugirió que también podrían llevarse aquel objeto de arte.

Los componentes del grupo se quedaron sorprendidos ante la insólita propuesta pero uno de los agentes que había sido instruido por el Consejero y el cerrajero que abrió la caja fuerte apoyaron la idea y, por fin, la imagen que fue depositada en la furgoneta y tapada con una sábana que, intencionadamente, tenía la Srta. Coll. Fueron entonces a Capitanía donde tenían que recoger otra caja de caudales que había estado en la rectoría. Una vez en el patio central, fuera de la curiosidad pública bajaron de la camioneta la imagen de la Virgen y la escondieron dentro de un cuarto debajo de la gran escalera donde estaban los utensilios de limpieza y donde también se habían depositado los restos mortales de Santa María de Cervelló.

El conserje de Capitanía cuidó los sagrados objetos a lo largo de dos meses. El 28 de septiembre de 1936 el Director del Servicio de Museos de la Generalitat ordenó el traslado de la imagen y del sarcófago de Santa María de Cervelló al Museo del Palacio Nacional de Montjuïc donde restauraron ambas piezas. Después del traslado, el cuerpo de Santa María de Cervelló quedó abandonado en Capitanía. Lo recogió el arquitecto Josep Francesc Ràfols Fontanals (1889-1965), entonces incorporado al Servicio de Guardamuebles de la Generalidad y lo tuvo escondido en su casa hasta 1939 e incluso sirvió como altar y se celebró misa encima del cuerpo de la santa, clandestinamente, varias veces. El Consejero España tuvo que exiliarse el 23 de octubre de 1936 ya que su vida corría peligro por haber protegido a religiosos y objetos de culto.

La iglesia de la Merced quedó abandonada, presentando un aspecto desolador, totalmente destruía la sala del Descendimiento, junto al camarín, donde ardieron los cuadros del sueño de San José y la plaga de la langosta. Los arcángeles de la puerta de San Miguel fueron igualmente destrozados así como las imágenes de San Joaquín y Santa Ana de Ramón Amadeu, San Hipólito y San Antonio del altar de San José Oriol, los arcángeles de Salvador Gurri de la capilla del Santísimo y, en el altar de Santa María de Cervelló, las imágenes de San Antonio de Pere Serra, Santa Isabel de Enrique Clarassó y San Pedro Nolasco de Amadeu.

La reconstrucción

Terminada la guerra, se empezó inmediatamente el proceso de restauración con la ayuda de los Capitanes Generales señores Álvarez Arenas, Orgaz y Kindelán que pusieron a disposición de la parroquia los batallones del arma de Ingenieros. La reconstrucción del camarín la inició el arquitecto Juan Ventura Pòlit y colaboraron también sus colegas Francisco Folguera Grassi (1891-1960), Camilo Pallàs Arisa (1918-1982), José M. Sagnier y Luis Bonet Garí.

Entre 1939 y 1947 se rehízo el pavimento de la nave, los altares laterales, las sacristías y la capilla del Santísimo.

Entre 1948 y 1955, se trabajó en el camarín y en la sala del Descendimiento. En 1956 se colocó la nueva imagen de la Virgen en lo alto de la cúpula, ya que la anterior fue derribada y fundida al inicio de la guerra civil. Es obra de los hermanos Miguel (1879 a 1959) y Luciano (1880-1951) Oslé Sáenz de Medrano, de bronce y hecha en una fundición de Valls.

Francisco Folguera dibujó las puertas de la sacristía y del camarín. En las pechinas de la cúpula y en los arcos del presbiterio hay pinturas al fresco de José Obiols Palau (1894-1967). Pallàs dirigió la restauración de la puerta de San Miguel y Luis Bonet hizo la escalera del camarín en 1972, en el mismo año en que Pablo Macià Pons hizo las pinturas decorativas del intradós de la bóveda de la nave. Oriol Sunyer Gaspar (1923-1990) hizo el nuevo trono de plata de la Virgen.

Durante las obras de restauración, en 1942, se encontró enterrada una imagen de terracota de la Virgen que estuvo en el tímpano de la iglesia gótica. Fue llevada al Museo Diocesano. En 1950, se instaló en el museo Vicente Ros de Martorell uno de los arrimaderos cerámicos del siglo XVII procedente del claustro del antiguo convento. En 1960 se terminó la restauración del altar mayor que, en 1967, se adelantó, de acuerdo con las normas litúrgicas conciliares.



Últimas actuaciones en la iglesia

En 1963 se celebra el LXXV aniversario de la coronación canónica de la Virgen y se estrenó el nuevo trono de plata. El 26 de julio de 1964 el obispo de Barcelona doctor Gregorio Modrego Casáus estableció la Hermandad de la Virgen de la Merced, y en el curso de mismo año se quitaron las vestiduras de la imagen, para poder ser contemplada tal como la esculpió en el siglo XIV Pedro Moragas. El 22 de febrero de 1976 visitaron la Basílica los Reyes de España y el 7 de julio de 1981 murió el rector don Lorenzo Castells Pujol que no pudo llegar a ver la nueva plaza de la Merced frente a la fachada principal, tras el derribo de una manzana de casas, que había sido una de sus mayores ilusiones.

En la plaza, en febrero de 1983, se instaló la fuente de Neptuno inaugurada el 24 de abril de 1826 en el muelle de Pescadores del puerto. Es obra de Adrián Ferran Vallés (1774-1840). La parte escultórica de la fuente es de Celedonio Guixà.

En 1992 quedó restaurado el antiguo palacio Girona, frente a la iglesia, destinado a Registro Civil. Durante 1990 y 1991 se procedió a la refracción del pavimento de la iglesia y a la limpieza de la fachada principal bajo la dirección del arquitecto Jorge Bonet Armengol.

El 21 de enero de 1992 se impuso la medalla a las primeras damas de la Hermandad de la Merced.


La iglesia de la Merced


La iglesia de la Merced es un claro ejemplo de la arquitectura barcelonesa del siglo XVIII con características marcadamente clásicas. Su arquitecto José Mas Dordal se inspiró en el estilo clasicista francés de los Luises aunque contiene elementos ciertamente barrocos dentro de una gran sencillez de líneas. La cúpula es obra de Juan Martorell, de 1888; también tiene un cierto aire francés dentro del eclecticismo de la época. Mantiene un estilo semejante con el edificio del Crédito Mercantil (1900), en la plaza de la Merced.

La estructura interior de la basílica conserva las líneas originales arquitectónicas, aunque no las decorativas, puesto que fue necesario rehacer los altares a partir de 1939.

El altar mayor tiene encima la apertura del camarín o cámara angélica y todo el presbiterio está forrado de mármoles de diferentes colores.

A derecha e izquierda del presbiterio están las puertas del camarín y de la sacristía e, inmediatamente, se halla el crucero o transepto con los altares de Santa María de Cervelló, a la derecha, y el de San Pedro Nolasco a la izquierda.

En la parte del Evangelio (a la izquierda mirando al altar) están los altares laterales entre contrafuertes que corresponden a San Miguel, la Virgen de los Dolores, que conduce a la capilla del Santísimo, la Virgen de la Esperanza, la del Santo Cristo y la capilla bautismal. En la parte de la Epístola están los altares dedicados a San José, la Virgen de los Desamparados, San Ramón de Peñafort y San Ivo, todos ellos con imágenes modernas.

Para acceder al camarín se puede subir al presbiterio y cruzar la puerta, que es a su vez mausoleo del obispo Urquinaona, remontar la escalera hasta el antecamarin y de allí a la cámara angélica o camarín de la Virgen. Actualmente se puede acceder por una puerta situada a la izquierda del crucero, sin necesidad de acceder al presbiterio.

La devoción de los barceloneses por la Virgen de la Merced ha sido intensa y continuada y son multitud los feligreses, barceloneses y de cualquier punto de toda Cataluña, de España y de América que se visitan la basílica para orar ante la Virgen.

El día 24 de septiembre la multitud que acude al templo lo hace totalmente insuficiente en capacidad para acogerlos. Las autoridades, los miembros de la Hermandad y todos los feligreses rodean la figura del Arzobispo que concelebra con el señor rector y otros sacerdotes.

La Fiesta Mayor de Barcelona es precisamente la fiesta de la Merced y el oficio en la Basílica su acto capital.

La costumbre de los equipos deportivos que ofrendan a la Virgen los trofeos que consiguen en los diferentes campeonatos es otra muestra de la popularidad y estima ciudadana por el santuario.

Los catalanes que viajan por las Américas ven con ilusión las numerosas iglesias de la Orden Mercedaria con su escudo de la cruz de la catedral de Barcelona y las cuatro barras de Aragón.

La Ciudad Condal tiene en la basílica de la Merced uno de sus mejores atractivos, de carácter espiritual y artístico y punto de referencia internacional de piedad mariana.

Barcelona, viernes, 20 de marzo de 1992.
Joan Bassegoda Nonell,
De la Hermandad de la Virgen de la Merced.






Archivo histórico de la Basílica

Documentos gráficos, grabados varios, testimonios, cartas, rótulos, y correspondencia que dan fe del paso del tiempo pero también ofrecen información muy útil de nuestra historia.

Galería de imágenes de la Basílica

Galería de imágenes. Fotos Falcón

 
Colección de estampas en blanco y negro

Colección de estampas en color

Colección de postales

Colección de grabados

Colección de carteles publicitarios de la época

Selección de documentos históricos

Estatutos de la Pía Unión de San Miquel Arcángel

Homenaje con motivo de los 25 años de la Coronación de la Virgen

Certificados antiguos


Carteles de las Fiestas de la Mercè

Colección de planos

Dibujos de Josep Obiols


Fotografías de archivo histórico