Nuevos querubines para el órgano de la Basílica

Restaurados por la pintora y restauradora Lucica Misea, estos angeles del s. XIX han sido colocados en los tubos de primera fila para que sean bien visibles desde abajo. Aunque angeles, tienen un aire pícaro y travieso que dan una nota festiva a un instrumento cuya misión es la de alegrar el alma o, al menos, elevarla hacia lo sagrado.
Es posible que más adelante hagamos una encuesta para saber con qué nombre bautizarlos. Por el momento ya están de nuevo en su casa, que es la Basílica, custodiando nuestro preciado instrumento.